--Roberto_ escribió:Roberto llama al mensajero y le entrega la carta que debería de hacerse pública para los aragoneses. Sabía que esa carta sería algo del Gobierno, donde pondría un fin a estos angustiosos días que había tenido la doncella desde el resultado de las elecciones.
El empleado, aunque amigo también de la joven, parecía comprender la sensación que tenía. Cuánto empeño que había hecho, además de tantas cosas que había dejado por intentar un Reino mejor. El caballero se dirige al establo y acude al Monasterio de Piedra. No sabía si tenía que apresurarse en el momento, o simplemente, el día que quedaba, retrasarse un poco para que Baronesa pudiera descansar. ¿Qué preferiría, el descanso o la búsqueda de este? Sin dudarlo, sabía que en el Monasterio era donde la joven solía refugiarse, se apresura en dirección del refugio, había que conseguir alguna buena noticia.
Los minutos iban pasando, a cada paso que daba el caballo parecía que más tardaría en dar el siguiente, el hombre da pequeños golpes en la cadera del animal para que diera prisa...
Roberto llega al Monasterio y quita su sombrero en la entrada Buenos días, hermanos dice al entrar al recinto.
Hermano Roberto, ¡qué placer veros nuevamente por estos lares dice uno de monjes. Paseando por los pasillos ¿Qué os trae por aquí? os veo bastante apresurado ... ¿necesitáis agua?
No, hermano, os agradezco, Solo vengo a petición de la Srta. Muntadas.
Oh, la dama Baronesa, ¿cómo se encuentra? preguntaba el monje con cierto interés... supe que su prima se ha casado, y el joven Svarogih, tomó rumbo a tierras castellanas... solía venir siempre por aquí. Y la Srta. Marta, hace mucho que no se sabe de ella…
La verdad, creo que no está muy bien.
¿No me diréis que nuestra doctora está enferma?
Enferma, como dicen los médico, digamos que no. Pero quizás su espíritu, sí.
Hermano Roberto, hace días que no la veo por aquí. Solía verla algunas veces por la mañana, muy pronto, aunque era hora de la reza, y nunca tuvimos posibilidad de hablar. Pero ¿qué os pide la Srta.?
La Srta. tiene intención de comprar esta propiedad, hermano.
¿Comprarla? dice algo asombrado.
Sí, comprarla... es algo que lo quería desde hace años, pero quizás ahora, que está casi sola en el Hogar... quiera vivir aquí.
Hermano, en ese sitio vivimos muchos monjes, ¡es un Monasterio! Qué viva casi sola en el Hogar, no la llenará en esa propiedad… es inmensa.
Lo sé, ella también lo sabe. Pero es donde ella se refugia siempre, es aquí donde escuchan sus problemas, es aquí donde huye de su rutina, es aquí donde puede ser ella...
Hermano Roberto pone la mano sobre el hombro derecho la dama Baronesa es una joven muy...
Muy hermosa, lo sé. No creo que venga a conquistar ningún monje... no creo que ahora quiera pelear con la Iglesia por los que la siguen. Necesita refugiarse, no quiere ni se irá de Calatayud. Pero del centro de la ciudad, del foco de donde están todos...
Pero tengo entendido que vive alejada...
Para ella, ya no está alejada, para ella... vivir en el Monasterio ahora mismo, es lo principal.